Horribles austriacos
Por Siracusa 2.0
Abril 13, 2009
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La “Acción Humana” no es palabra de Dios. El blog Less Wrong del Future of Humanity Institute reflexiona sobre la “horrible” epistemología de la escuela austriaca de economía liderada por Ludwig Von Mises, comparándola con la actitud anticientífica de la apologética presuposicionalista.
¿Por qué se cita siempre el teísmo como muestra de irracionalidad en esta comunidad? Creo que ciphergoth exagera el argumento. Ni siquiera el teísmo es completamente inmune a la evidencia, como atestigua, por ejemplo, la aceptación con el tiempo de la evolución por muchas iglesias.
Pero creo que el argumento es exagerado por otra razón. Hay por ahí epistemologías terribles, que son exactamente tan malas como el teísmo. Permitidme que os cuente la historia de cómo abandoné mi religión y la asociación con una escuela económica al mismo tiempo.
Crecí como miembro de una iglesia presbiteriana sureña en EEUU. Aunque me enseñaban las defensas pseudo-empíricas habituales, como la “ciencia de la creación” y las críticas estándar de la evolución, mi iglesia era rigurosamente anti-empírica. Su apologética preferida era algo llamado presuposicionalismo. Ciertamente, hoy en día se trata de una apologética minoritaria entre los principales defensores del cristianismo, en especial comparada con los argumentos cosmológicos o morales. Pero, con todo, es un intento particularmente riguroso de defender las creencias en contra de las pruebas.
El presuposicionalismo (en algunas modalidades) descansa sobre el problema de la inducción. En último término no podemos justificar ninguna de nuestra creencias sin hacer antes algunas suposiciones; de lo contrario, acabamos en el solipsismo. El cristianismo no se justifica por las pruebas, sino por la coherencia interna. No está mal que un argumento sea circular, porque todos los argumentos en definitiva lo son. Cuando se examina a través de esta lente sólo el cristianismo conserva una perfecta coherencia en su visión del mundo; y es, en consecuencia, correcto.
Como he pasado mucho tiempo pensando en esto -después de todo, a veces hace falta un esfuerzo considerable para cambiar de opinión-, me vienen a la mente innumerables argumentos en contra, pero no son el objeto de esta entrada. Primero, sólo quiero hacer notar lo cerca que está de una interpretación bayesiana básica. Los bayesianos admiten que tenemos que tener convicciones; que, de hecho, es absurdo pensar que podamos siquiera tener una discusión con alguien que no las tenga. Debemos admitir en última instancia que ciertas justificaciones van a ser o bien recursivas, o bien basadas en convicciones. Creemos que debemos actualizar nuestros convicciones según las pruebas, pero no hay nada en las matemáticas que nos diga que no podemos partir de una convicción sobre alguna posición del 0% o el 100%. (Sí hay algo en las matemáticas que nos dice que dichas asignaciones de probabilidad son muy mala idea, y tenemos literatura más que de sobra sobre prejuicios cognitivos para saber que no deberíamos estar tan seguros de nada. Pero, claro, ¿y si tienes una convicción que te impide aceptar estas evidencias?) No tiene su rigor matemático, pero se le acerca bastante en algunos puntos importantes.
Por esto es por lo que el bayesianismo me atrajo. Parecía algo similar a lo que yo entendía como el supuesto argumento de fondo a favor de la existencia de Dios. Creo que es por esto que los posts anti-religiosos de Overcoming Bias no me ponían a la defensiva. Es también por lo que encontraba tan convincente la economía austríaca.
Para los que no estén familiarizados, la economía austríaca es una escuela de libre mercado radical, producto intelectual de Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek y Murray Rothbard. Antes de continuar, y con la esperanza de que ningún economista austríaco que lea esto se ponga a la defensiva: aún encuentro útiles muchas intuiciones austríacas, admiro a Hayek por su trabajo sobre el conocimiento y las instituciones, y a Mises por el argumento del cálculo económico. Pero el primer pasaje sobre epistemología en el magnum opus de Mises, La acción humana, es probablemente el mejor ejemplo de epistemología del “Lado Oscuro” que he visto al margen de las apologéticas religiosas o las magufadas al uso. ¿Qué es lo que investiga la economía -o, en el caso de Mises, la praxeología, una ciencia expandida de toda la acción humana que busca entender no sólo la asignación de recursos-? Después de excluir la psicología, Mises nos dice:
Respecto a la acción humana, no se pueden realizar experimentos de laboratorio. Nunca estamos en posición de observar el cambio en un sólo elemento mientras el resto de condiciones del acontecimiento permanecen iguales. (…) La información transmitida por la experiencia histórica no se puede usar como material de construcción de teorías ni en la predicción de acontecimientos futuros. (…) Ni la verificación ni la falsación experimentales de una proposición general es posible en su campo. (p. 31)
Bien, de acuerdo. Entonces, ¿cómo puede decirnos nada en absoluto la economía?
La praxeología es una ciencia teorética y sistemática, no histórica. (…) Aspira a un conocimiento válido en todos los casos en que las condiciones correspondan exactamente a las supuestas en sus suposiciones e inferencias. Sus afirmaciones y proposiciones no se derivan de la experiencia. Son, como las de la lógica y la matemática, a priori. No están sujetas a verificación ni falsación por la experiencia ni los hechos. Son tanto lógica como temporalmente previas a cualquier comprensión de los hechos históricos. (p. 31)
En otras palabras, las suposiciones incluidas en la economía -que es un subconjunto de la praxeología- las personas tiene preferencias, las personas son egoístas (en sentido tautológico; incluso los actos altruistas son interesados para Mises) y emprenden acciones racionales para satisfacer dichas necesidades son determinaciones incuestionables y definitivas. Ninguna prueba puede confirmar o desmentir jamás las predicciones de la economía, porque se trata de una ciencia a priori, como las matemáticas o la lógica. Es deductiva -parte de ciertas suposiciones, y su argumentación descansa únicamente en esas suposiciones, no en prueba alguna. Y tiene palabras para los que buscamos ejemplos de irracionalidad humana. En la página 103, sostiene que no se puede considerar un signo de irracionalidad ningún cambio en las preferencias, porque las preferencias no se pueden considerar estables, ni siquiera en períodos de tiempo de unos pocos segundos. Si tu cambio instantáneo de preferencia te lleva a que te expriman, tanto da. Aún eres por definición un actor racional que satisface sus deseos.
Se entiende por qué pienso que esto suena tan parecido al presuposicionalismo. Y, si habéis seguido Overcoming Bias, veréis en qué diferiría de estas opiniones un bayesiano.
Veía los mismos problemas con el presuposicionalismo que con la epistemología de Mises. ¿Y qué si es deductiva? ¿Y si tu lógica deductiva no se ajusta al mundo real? Esto podría ser cierto de las matemáticas tanto como de la economía. ¿Y si 2 + 2 no sumasen realmente 4 en nuestro mundo? ¿Habría alguna manera de convencerte? Si la respuesta es no, ¿no estás empezando entonces por el final? Si tu argumento económico deductivamente válido hace una predicción que nunca se cumple en el mundo real, ¿no afectaría a tu valoración de la utilidad de tus deducciones? Si tus deducciones no se pueden desmentir, ¿por qué afirmas tantas veces su valor predictivo? ¿Qué es lo que no predice tu lógica?
Para consolidar la sensación de que la predicciones de Mises sobre economía son comparables a las de la Biblia a cerca del funcionamiento del mundo, considerad lo siguiente. Como mencionaba, Mises define el interés propio de manera tautológica:
La praxeología es indiferente a los fines últimos de la acción. Sus hallazgos son válidos para todo tipo de acciones, independientemente de los fines a los que tiendan. Es una ciencia de medios, no de fines. Aplica el término felicidad de manera puramente formal. En la terminología praxeológica, la proposición “El único fin del hombre es alcanzar la felicidad” es tautológica. No implica ninguna afirmación sobre el estado de cosas del que el hombre espera la felicidad. (p. 15)
Sin embargo, Mises predice específicamente resultados económicos basados en el interés propio como…bueno, auténtico interés propio. Por ejemplo, en la página 763, proclama que los controles de precios llevarán al racionamiento por medios ajenos a los precios. Pero esto sólo es cierto si el proveedor del bien en cuestión intenta maximizar el beneficio; si el productor, por su buen corazón, quiere perder dinero por el bienestar de sus clientes, un moderado techo para los precios podría no tener efecto.
Así que, ¿cuándo tenemos que creer a Mises? ¿Cuando dice que la economía es una lógica deductiva que nunca se puede comprobar en el mundo real, o cuando hace predicciones que se pueden comprobar en el mundo real? ¿Cuándo deberíamos creer a los partidarios de la apologética presuposicionalista? ¿Cuando afirman que “la Biblia es la palabra de Dios” es una determinación definitiva, o cuando nos hablan de milagros (pruebas de Dios) que podemos comprobar en el mundo real (al encontrar pruebas de un diluvio global).
La insistencia en situar las suposiciones más y más lejos de nuestras determinaciones definitivas reales, de nuestras recursiones reales, de nuestras convicciones místicas reales, es una epistemología del “lado oscuro”. Si podemos concebir una prueba para una de nuestras suposiciones, caramba, estamos llamados a probarla como racionalistas. Si la suposición fracasa, tenemos que hacer la adecuada actualización bayesiana. Tenemos que emplear todas las pruebas a nuestra disposición.
Así que me gustaría proponer como modo de irracionalidad frecuente a la economía austríaca, o al menos a sus seguidores que aún evitan la introducción a la estadística, la economía del comportamiento o la economía experimental. En verdad no es tan omnipresente como la religión. Es una rama menor de una disciplina específica. No todas sus conclusiones son incorrectas, pero creo que hay al menos una pequeña evidencia de manipulación en la escuela austríaca. Y creo que su epistemología es horrible, tan horrible como la justificación del teísmo más contraria a las pruebas.
- Publicado en Less Wrong por Swammy.
Comentarios
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No todo en la ciencia es de momento demostrable, y de hecho, en muchos casos necesitamos hacer un acto de fe. ¿Cómo? ¿Qué? Pues si, muchos dogmas de la ciencia, axiomas como los conocemos los científicos, necesitan simplemente que se den por buenos, por correctos, sin poder hacer una demostración o verificabilidad.
Entra en esa categoría cosas como por ejemplo toda la geometría euclidiana para las matemáticas, el bosón de Higgs para la física cuántica, la teoría de de branas y super cuerdas de la cosmología, etc, etc.
Si bien comparto con usted que la crítica excesiva de Mises al empleo de la matemática en las ciencias sociales, también es cierto que muchas veces se cae en un fundamentalismo positivista y matematizante. Parecemos olvidar que los científicos sociales hablamos siempre en términos de probabilidad, no de verdades absolutas.
Y mucho más cuando hasta hace bien poco, casi toda la econometría actual se basaba en las matemáticas diferenciales; y lamentablemente, los hechos económicos y sociales no siguen pautas diferenciales, sino caóticas. Poco a poco estamos introduciendo las nuevas matemáticas de cálculo no diferencial, pero aún así, seguimos necesitando de axiomas que no podemos refutar.
Un saludo.
Me hubiera gustado más sustancia a la crítica más allá de compararla con una escuela religiosa que es algo parecido a una argumentación pretendidamente ad hominem.
Este artículo sólo es para convencidos, a poder ser irreligiosos, mezclando así churras con merinas.
Por ello, he escrito una contrarréplica para el que le interese en donde comparo la epistemología austriaca del lado oscuro con la evolutiva y citando a un insigne biólogo además de filosófo de su ciencia como Ernst Mayr que, por sus comentarios, se ve que no tiene ningún problema en pasarse al “lado oscuro”.
Pues como ya te he respondido el argumento de Mayr aqui es inservible e improcedente. La biología evolucionista no tiene ningún núcleo “trascendental” como la praxeología y no está afectada en nada por la crítica que hacen en lesswrong.
La comparación con la teología dogmática, en cambio, es procedente y no tiene nada de “ad hominem”. Es simplemente que, a nivel de epistemología, los praxeólogos y los teólogos dogmáticos emplean los mismos presupuestos.
“Este artículo sólo es para convencidos, a poder ser irreligiosos, mezclando así churras con merinas.”
Menuda soplapollez.
Lo que tú llamas núcleo trascendental no son más que conceptos emanados de la praxeología, conceptos que en biología y hablamos de reproducción, especiación, etc son igual de empíricos.
Con tales conceptos Mayr reconstruye narrativas históricas no falsables -según sus propias palabras- para, por ejemplo, estudiar la desaparición de los dinosaurios o Mises lo hace para estudiar el crack del 29
En cuanto al núcleo “trascendental” me hace mucha gracia porque, precisamente, lo que Mayr defiende o lucha es contra el empirismo ingénuo de Popper preveyendo lo que serían las ideas de Lakatos que a la conjetura popperiana llama programas de investigación, esto es y citando a Zanotti, no una mera hipótesis aislada, sino un conjunto de teorías sistemáticamente entrelazadas a efectos de la resolución de un determinado problema.
Estos programas tienen, según Lakatos, un elemento básico, central, un “núcleo central”, que, por decisión del científico, se encuentra protegido de la falsación. Esto es, está exento de falsación por convención. Este núcleo puede incorporar o no diversos elementos metafísicos
Ciertamente hay más para estudiar de la epistemología de los austriacos y de Lakatos pero podríamos tomar tres nociones básicas:
a) la del núcleo central del programa, no falsable por convención;
b) la de las hipótesis ad hoc, falsables;
c) la noción de la progresividad o regresividad empírica del programa
No obstante toda esta disquisición epistemologíca será en balde si partimos del presupuesto de que los austriacos son teólogos dogmáticos.
Para terminar decir que yo también estoy a favor de una mayor “empirización” de la economía austriaca (también EO Wilson se quejaba de que había que matematizar más la biología evolutiva y no por ello le negaba su carácter científico) pero me hubiera gustado un artículo con más sustancia más allá de la narración de una conversión porque no he visto ni un sólo silogismo, a lo más comparaciones arbitrarias.
Yo no sé muy bien cuáles son esos “conceptos” que los praxeólogos han regalado a la comunidad científica para su desarrollo. Sería cuestión de averiguar cuáles son y si resisten la contrastación empírica, igual que los conceptos de “lucha de clases” o “superestructura” están sometidos a indagación empírica. A esto no se niega el artículo de Lesswrong. Pero en cualquier caso “empirizar” la praxeología equivale a destruirla, porque el enfoque de Mises es deliberada, explícita y brutalmente trascendental. Por eso la comparación con la teología dogmática no es nada gratuita, sino muy iluminadora. Es simplemente un criterio que se podría aplicar a cualquier economista no austríaco (neoclásico, marxista, o lo que fuera) que se negase a revisar sus modelos en función de lo que los economistas experimentales vienen descubriendo en las últimas décadas, por ejemplo.
Simplemente en la ciencia no se pueden admitir verdades “a priori” digan lo que digan Popper o Mayr -por otra parte dos epistemólogos bastante sobredimensionados por los filósofos de la ciencia que no han leído otra cosa.
En todo caso lo que yo califico como “teología dogmática” (y el artículo compara con la “apologética presuposicionalista”) es la praxeología, no todas las aportaciones que haya podido hacer la escuela austriaca. Son dos cosas diferentes.