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¿Qué es una sociedad primitiva?

Por Siracusa 2.0

Mayo 4, 2009

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Solo recientemente he descubierto esta cuestión tan provocativa que Richard Posner se planteó en un atículo de 1980. Creo que debería incluirse en la lista de lecturas de cualquier curso decente de antropología cognitiva, pues toca temas ciertamente relevantes para entender los cimientos cognitivos de las instituciones. El término “primitivo” acaso podría disuadir a algunos de que sigan leyendo, pero esto sería una lástima, puesto que nada en el análisis de Posner insinúa que los habitantes de semejantes grupos humanos sean menos sofisticados que aquellos de las sociedades de estados agrarios o de otras variedades industriales. “Primitivo” aquí significa simplemente que algunos elementos cruciales de la organización social a gran escala, económicos, jurídicos o institucionales,  no están presentes en muchas sociedades de pequeña escala. Comprender la vida social bajo tales condiciones resulta esencial para una antropología de las instituciones.

Organización social y coste de información

Los grupos humanos de pequeña escala comparten algunos rasgos estruturales que reconocerá cualquiera que haya estudiado alguna vez un curso de antropología, puesto que estas comunidades constituyen el pilar de la literatura antropológica clásica. Posner los enumera así:

“Gobierno débil, atribución de derechos y deberes sobre la base de la pertenencia familiar, el regalo cómo modo fundamental de intercambio, una estricta responsabilidad en lo referente a daños, énfasis en la generosidad y el honor como normás éticas elevadas”.

¿Cuál es el origen de este conjunto de rasgos particulares y tan frecuentes? Posner señala que las economías en las sociedades de pequeña escala  generalmente sólo producen  un conjunto limitado de bienes, muchos de los cuales se encuentran en peligro, y que por regla general el comercio con los demás grupos es difícil o peligroso, en parte porque no existe un gobierno eficiente. En comparación con los grupos que poseen insitituciones estatales y mercados regulados, se necesita más tiempo y energía para obtener información equivalente a cerca del mundo natural y los participantes sociales, así como para asegurarse de que se mantengan las promesas, de que los contratos se cumplan, etcétera. Esto explicaría por qué cuando las entidades corporativas principales son los grupos familiares o de parentesco extendido el comercio con otros grupos a menudo es mínimo o inexistente. En el caso de que la agricultura sea la forma básica de producción, la población es inmóvil, puesto que el coste de los desplazamientos resulta demasiado elevado. Teniendo en cuenta estos factores, la seguridad es altamente deseable, y la mejor forma de seguridad es la reciprocidad basada en las relaciones de parantesco. Esto explicaría por que las personas extienden el idioma de las relaciones de parentesco a grupos más grandes, en cuanto modo de asegurarse contra la variabilidad en la productividad de diferentes unidades (por lo general, domésticas) a lo largo de tiempo. Los costes de información elevados podrían explicar otros rasgos recurrentes en las sociedades de pequeña escala, tales como la centralidad del regalo como modo de intercambio. Los regalos son valorados como prima de seguros, así como información sobre los donantes, sus recursos y sus afiliaciones políticas.

Orígenes de las instituciones

Lo que resulta tan novedoso en el modelo de Posner, más allá de su interés empírico, es el intento de abordar temas fundamentales de la organización social y económica que hasta ahora habían sido lamentablemente descuidados por la antropología. Aborda también una cuestión de la evolución social a menudo considerada tabú: cómo emergieron las formas de organización social y económica a partir de otras más simples, una cuestión para la que, por extraño que parezca, hoy en día sólo se encuentran preparados los arqueólogos. ¿Pero es válido el modelo? Coincide con la economía neo-institucionalista al suponer que los costes de transacción son uno de los factores fundamentales a la hora de explicar la estructura social, y en que las instituciones, en el sentido de “reglas del juego” formales e informales, modulan los costes de transacción (incluyendo la información). Las predicciones que se derivan del modelo son bastante claras. Con costes inferiores de información (por ejemplo, en situaciones en las que las personas, por alguna razón accidental, están más limitadas para ocultar su poder adquisitivo, sus necesidades, sus compromisos, etcétera) deberíamos observar más comercio extensivo mayor, menor dependencia del parentesco como un idioma central de las relaciones sociales, más innovación, etcétera. Existe un importante programa de investigación que compara las instituciones de varias clases de sociedades “primitivas” en términos de cómo descienden los costes de transacción o cómo se abarata la información.

¿Fueron primitivas las comunidades “primitivas”?

Otra cuestión es si los grupos “ancestrales” en los que evolucionó la dotación cognitiva moderna de los seres humanos eran en algún sentido similares a lo que Posner describe como “Primitivo”. Muchas monografías antropológicas clásicas tratan de estas sociedades de pequeña escala donde existía el hábito del regalo, los grupos basados en el parentesco extendido, el comercio reducido, etcétera. ¿Era este el caso de nuestras condiciones ancestrales, en es0 que los psicólogos evolucionistas llaman nuestro entorno de adaptación evolutiva? Algunos rasgos de las sociedades clásicas de pequeños grupos estaban claramente ausentes, dado que la producción era muy diferente. La recolección no puede sostener a grandes grupos y también hace que el coste de dejar el grupo sea muy pequeño. Los costes de transacción del tipo que describe Posner son en buena medida irrelevantes para las personas que comercian mediante un intercambio ocasional, explícito y directo con otros individuos.

Nosotros los evolucionistas frecuentemente hacemos extrapolaciones a partir de los recolectores actuales (por supuesto, con todo tipo de precauciones) y describimos el carácter abierto de las comunidades ancestrales, con un gran potencial para el cambio, una gran movilidad y en consecuencia con unas fronteras porosas. En caso de disputas, salir de tales grupos no es posible para los hombres, pero sí para las mujeres en la medida en que se desplazan habitualmente para unirse a la banda de sus parejas.

Pero podemos pintar un cuadro diferente de las primeras comunidades. Por ejemplo, Boyd y Richerson describen los grupos ancestrales como “comunidades de normas”, esto es, grupos de personas relativamente herméticos con normas comunes. La circulación de los bienes y de las personas entre tales comunidades sería peligrosa y difícil, teniendo en cuenta (a) la dificultad de entender las señales de las otras personas (por ejemplo, qué cuenta como compromiso),  (b) la ausencia de actitudes punitivas hacia la transgresión dirigida contra los forasteros, y (c) la ausencia de instituciones que abarquen a varios de estos grupos. Sin embargo, la migración ocasional a otros grupos podría afectar a la evolución cultural, al hacer que unos grupos sean más exitosos que otros, en la medida en que las personas “votan con sus pies“.

Estos son cuadros muy diferentes. Algunos lugares, por ejemplo la vida tribal moderna observada a distancia en Papua Nueva Guinea, ilustran una forma extrema del modelo de “comunidad de normas”. Las personas viven en grupos aislados y autárquicos, sabiendo muy bien que existen otros grupos alrededor pero con los que no tienen intercambios significativos. Cuando Jared Diamond preguntó a uno de sus amigos por qué él (o cualquier otro del grupo) nunca visitaba los pueblos del otro lado del valle, respondió que si fuera allí probablemente le matarían. La razón por la que estaba tan seguro era que si algún colega venía del otro lado, ¡seguro que intentaría matarlo de inmediato! Pero no sabemos si esto es típico de las priemeras comunidades o bien típico de las comunidades agrariaras densamente pobladas.

En definitiva, ¿Cuál es el modelo adecuado para nuestras comunidades ancestrales? Esta no es sólo una cuestión académica, en la medida en que nuestras predicciones relativas a la evolución de la cognición social serían bastante diferentes dependiendo de las condiciones sociales iniciales. Si tuvimos comunidades relativamente cerradas con normas distintas, uno puede esperar encontrarse con disposiciones evolutivas tales como prejuicios favorables al conformismo y un alto grado de etnocentrismo. Si por otra parte tuvimos comunidades fluidas, entonces estos fenomenos serían consecuencias ocasionales de una psicología de coaliciones mucho más fundamental, tal y como han argumentado algunos psicólogos evolucionistas. Lo que nos falta en estas discusiones es una comprensión más firme de los primeros asentamientos, la primera demografía y sus consecuencias en la evolución humana posterior.

- Por Pascal Boyer. Es antropólogo y colaborador en el International Cognition & Culture institute, donde está publicado originalmente este artículo.


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